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Se sitúa esta
localidad en el terreno ondulado que se forma al sur de la Sierra de Guara, su
casco urbano ocupa el espolón de un pequeño tozal formado por un barranco y
su asentamiento es sobre bancal de piedra que aflora en sus calles y sirve
de cimentación a los edificios, que se configuran en torno al centro, donde
en su plaza se alza la iglesia y cuatro calles o caminos dispuestos en
forma radial.
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Su templo
parroquial está dedicado a la
Epifanía y construido en sillería, tiene una nave de
cuatro tramos con dos capillas laterales. La cubierta es de bóveda de
lunetos en la nave y rebajada sobre pechinas en las capillas. A los pies
el coro en alto y sobre forjado visto de maderos. La torre al
lado del evangelio y forma parte de la fachada, siendo su segundo cuerpo
de forma cuadrada achaflanada con pilastras resaltadas en cada uno de los
cuatro frentes, está rematada con chapitel compuesto por un tambor
octogonal. En fachada resalta su bella puerta de entrada, que es de arco
de medio punto de dovelas con ornamentación en bajo relieve y a bisel,
enmarcadas por una nacela desde las impostas. Igual ornamentación se
encuentra en los sillares de las jambas y sobre la puerta de entrada hay
una lápida en la que se lee la fecha de 1777.
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Texto de Bizen y Antón d’o Rio, copiado del folleto editado por el
Ayuntamiento de Loporzano en 1998.

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