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Al borde oeste
del río Guatizalema se asienta esta pequeña población sobre una gran plataforma o saso que
forma una profunda vaguada. Su trazado urbano está formado por una calle
con casas de alineación irregular que forman recodos y plazuelas. En el
extremo de entrada está la iglesia.
Templo
parroquial dedicado a Santa María Magdalena, edificio de sillería de una
nave con una capilla a cada lado, cubierta estrellada en los tres tramos de
la nave, de cañón en la capilla del evangelio y de lunetos en la de la
epístola, coro a los pies en alto sobre maderos vistos. Torre en la
fachada, de tres cuerpos, de planta cuadrada de sillería, el tercero hace
de campanario con un arco de medio punto en cada frente, su remate
piramidal de cuatro lados. La portada es de medio punto que se apoya sobre
jambas en las que se quiso imitar el estriado de las columnas clásicas. Las
dovelas del arco están adornadas con temas de tradición románica. Se trata
de una obra del gran constructor Domingo Almanzor de fines del s. XVI.
Ermita de
Santa Lucía con fábrica de los siglos XVI y XVII, de corta nave de sillería
y tapial, con inclusiones de ladrillo cara-vista, con arco de medio punto
sin clave para el acceso a su interior, donde un banco de piedra recorre
sus muros.
Puente
ojival apoyado en dos piedras graníticas para cruzar el río Guatizalema en
el camino a Arbaniés y aunque fueron sustituidos sus pretiles por otros de
hormigón desacertadamente, es datable a principios del XV.
Texto de Bizen y Antón d’o Rio, copiado del folleto editado por el
Ayuntamiento de Loporzano en 1998.


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