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El Santuario de Nuestra Señora del
Viñedo, lugar de culto debido a una aparición mariana a dos pastores de
Castilsabás, ya pertenecía a Montearagón desde el año 1.092, en tiempos del
rey Sancho Ramírez.
En el año 1.101, los doce lugares
del Abadiado acudieron en común al Santuario, encabezados por el Abad de
Montearagón, D. Ximeno. Solicitaban ayuda a la Virgen María para
sofocar una epidemia de garrotillo, enfermedad mortal entre los recién
nacidos. La epidemia cesó, y desde el año 1.116 hicieron voto los doce
lugares de acudir todos los años, el día primero de Mayo, y hacer Procesión
y Misa.
El día de la romería, las cruces
parroquiales de los doce pueblos se juntan en la capilla del cruce de
caminos, continuando en procesión hasta la ermita, donde se celebra la Santa Misa.
Finalizada la
Eucaristía, se realiza una procesión por los alrededores,
retornando a la ermita para cantar la Salve mariana.

El abadiado de
Montearagón
Cuando el rey aragonés Sancho Ramírez
tomó la determinación de acosar a la ciudad de Huesca para su conquista,
lanzó un cuerpo de ejército desde la montaña que fue ocupando la zona
comprendida entre los ríos Isuela y Flumen; mientras, otro cuerpo de
ejército procedente de Nocito, consiguió fortificarse en el Castillo de
Santa Eulalia la Mayor,
para continuar descendiendo y ocupar los territorios situados entre el
Flumen y el Alcanadre. Hacia el año 1.085, el rey había conseguido sitiar
Huesca, y comenzó la fortificación de Montearagón.
El primer abad de Montearagón fué
D. Ximeno de Ipiés, ratificado por el papa Urbano II en el año 1.098 .
Muerto el rey Sancho Ramírez
durante el asedio de Huesca, la ciudad fue conquistada por Pedro I, en el
año 1.096. El rey fue dotando a la Abadía de Montearagón con posesiones y rentas
de los territorios comprendidos entre el rio Flumen y el Guatizalema:
Santa Eulalia la Mayor, Castilsabás, Sasa
del Abadiado, Sagarillo - San Julián de Banzo, Chibluco, Barluenga,
Loporzano, Bandaliés, Ayera, Sipán, Almunia del Romeral, y Loscertales.
Todos ellos; junto con las ermitas
del Viñedo, San Martín de la
Bal d'Onsera, San Chinés, San Pedro de Antifuerzo y San
Fertús; continuaron vinculados al Monasterio de Montearagón hasta la
desamortización de Mendizábal, en 1.835 .

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